Gestionar la atención al cliente con personal propio, contratar un equipo externo o combinar ambas opciones depende del volumen de consultas, la complejidad del servicio y los horarios que necesita cubrir. Para elegir, conviene evaluar la capacidad del equipo actual, identificar las necesidades de cobertura y comparar el coste completo de cada alternativa.
En este artículo encontrará los principales criterios para tomar esa decisión, las diferencias entre los modelos de externalización y las preguntas que debe resolver antes de contratar un proveedor.
Cuándo mantener la atención al cliente dentro de la empresa
La atención interna suele ser adecuada cuando el equipo puede gestionar las consultas habituales sin descuidar otras funciones y cuenta con los recursos necesarios para mantener la continuidad del servicio.
Esta opción resulta especialmente conveniente cuando:
- El producto requiere conocimientos especializados. Las consultas necesitan criterio técnico o información que todavía no está documentada para transferirla a otro equipo.
- El volumen es estable y asumible. El personal disponible puede responder sin acumular llamadas o solicitudes pendientes.
- La relación con el cliente es personalizada. La atención forma parte de la gestión de cuentas y requiere conocer el historial de cada interlocutor.
- Existe cobertura suficiente. La empresa tiene previstas las vacaciones, las ausencias y los periodos de mayor actividad.
- Hay procedimientos y supervisión. El equipo dispone de instrucciones actualizadas y de una persona responsable de revisar la calidad del servicio.
Antes de ampliar la plantilla, conviene comprobar si la necesidad es permanente o se concentra en determinados horarios y temporadas. Esa diferencia permite valorar si hace falta una nueva incorporación o un apoyo externo limitado.
Cuándo valorar la externalización de la atención al cliente
Externalizar puede ser una opción cuando la capacidad interna resulta insuficiente o cuando atender consultas interrumpe de forma habitual otras tareas esenciales del negocio.
Los indicios más frecuentes son:
- Llamadas sin responder durante las horas de mayor actividad.
- Falta de cobertura en vacaciones, bajas o cambios de turno.
- Personal comercial, técnico o directivo dedicado a resolver consultas rutinarias.
- Dificultades para cumplir el horario de atención publicado.
- Acumulación de solicitudes durante campañas o temporadas.
- Respuestas diferentes ante una misma consulta por falta de procedimientos comunes.
Estas situaciones permiten identificar qué parte del servicio necesita apoyo. En algunos casos será suficiente reforzar determinadas franjas horarias; en otros, convendrá contratar un equipo que gestione la atención de forma continuada.
Modelos de atención externalizada
Las modalidades más habituales son el equipo dedicado, el equipo compartido y el servicio de desborde. También pueden combinarse, siempre que el contrato defina las funciones y la cobertura de cada una.
Equipo dedicado
Un equipo dedicado está asignado a la operación de su empresa durante la jornada o las franjas contratadas. Recibe formación sobre sus productos, procedimientos y tono de comunicación.
Es adecuado cuando existe un volumen recurrente de consultas o la atención requiere un conocimiento detallado del negocio. También puede resultar conveniente si los agentes deben utilizar varias herramientas de la empresa y gestionar casos con cierta complejidad.
Para que funcione, es necesario definir la dedicación contratada, las tareas que asumirá el equipo y el procedimiento para comunicar cambios de precios, disponibilidad o condiciones del servicio.
Equipo compartido
En este modelo, un grupo de agentes atiende a varias empresas siguiendo los protocolos de cada una.
Puede encajar en negocios con un volumen moderado o irregular y consultas que se resuelven mediante instrucciones claras, como información de horarios, seguimiento de pedidos, registro de incidencias o derivación al departamento correspondiente.
Al evaluar esta opción, conviene revisar cómo se identifica cada empresa al recibir una llamada, cómo se mantiene actualizado su protocolo y cómo se separan los datos de las distintas operaciones.
Servicio de desborde
El equipo interno mantiene la atención habitual y el proveedor externo interviene cuando se cumplen unas condiciones previamente acordadas: saturación de llamadas, determinadas franjas horarias, campañas o ausencias.
Es una alternativa para empresas que ya tienen un equipo de atención y necesitan ampliar su capacidad sin sustituirlo.
Su puesta en marcha requiere establecer cuándo se activa el desvío, qué consultas puede resolver el proveedor y cómo se trasladan los casos pendientes al personal interno.
Cómo comparar el coste interno y el externo
La comparación debe hacerse sobre el mismo alcance: horario, volumen previsto, tareas, supervisión y cobertura de ausencias.
Para calcular el coste de la atención interna, incluya:
- Salarios y cotizaciones.
- Selección y formación.
- Equipos, licencias y puesto de trabajo.
- Sustituciones y refuerzos.
- Tiempo de coordinación y supervisión.
En la propuesta del proveedor externo, revise:
- Qué incluye la puesta en marcha.
- Qué volumen y horario cubre el precio.
- Cómo se facturan los excesos o las ampliaciones.
- Si incluye formación, supervisión y sustituciones.
- Qué costes puede generar la conexión con sus herramientas.
No existe un porcentaje de ahorro aplicable a todas las empresas. La diferencia económica debe calcularse a partir de las necesidades reales de la operación y de una propuesta concreta.